lo robé de una entrevista al psicólogo Stanley Krippner, publicada en La Vanguardia. La página del diario sí la pedí en el bar, que conste...
domingo, 17 de agosto de 2008
viernes, 15 de agosto de 2008
miércoles, 13 de agosto de 2008
Un día como hoy
puedo ser nada y todo
un ángel desertor
o un converso demonio.
Un día como hoy
(días raros de Agosto)
con ojos al revés,
con pies de trapos rotos
puedo pensar en vos,
y hasta olvidarte un poco.
Hubo una vez un gato
que tenía los pies de trapo
y los ojos al revés
hasta que se hartó del mismo cuento
y no lo escuchó otra vez.
Conservo un pètal suau,
que em fa pensar-te.
Entra, passa i parlem
potser parlant, potser,
ens tornem eterns
i aquest silenci espès
que ens embolica,
reposarà algun temps els seus cabells.
Digues-me com va tot
i ens prendrèm un cafè
que vull contar-te coses,
demanar-te consells
dir-te que estic cansada
i l’ànima em demana
un altre cop del bàlsam
de la teva veu.
domingo, 1 de junio de 2008
Sobre mi yo reptil, contradictorio,
erguido,
para alcanzar el fruto
que he deseado y querido.
Sobre mi ser confuso e incompleto,
erguido,
para trazarme un rumbo
y fabricarme un destino
con bisontes, con piedras,
con huellas y ceniza,
con sonidos
y así volver atrás y hallar sentido
a la incoherencia de no ser quien soy
y al mismo tiempo siempre haberlo sido.
No me abandones nunca
dijo la liebre
sin saber ella misma
que se disuelve
sobre el azul oscuro
de una habanera
liebre, tortuga y nube
una se vuelven.
No te alejes decía
la luna llena
al balcón que hace esquina
con una estrella.
Horizonte de cielos
y carreteras
balcón, estrella y luna.
Reloj de arena.
No corre el tiempo, vuela,
se va, se pierde
entre rastros de nubes
que se convierten
(mientras se vive a prisa,
mientras se espera),
en tortuga unas veces,
otras en liebre.
viernes, 18 de abril de 2008
Sin acabar, seis cartas,
tres poemas
y un saco lleno de primeras piedras
para lanzar al mar
que la consciencia
dice que no estoy libre de pecar.
Te dejo en mi libreta
incautos, inexpertos,
intentos de poeta
y un poco de mi vida en espiral.
La marca del naranjo
en la mano derecha,
a veces un dolor en la muñeca
y un calcetín sin par.
Yo me llevo el paisaje
de tu ventana abierta
y de las buganvillas, el magenta.
Los días aburridos
y las horas de la siesta.
También tomo las piezas
de nuestras reflexiones
y tu mirar brillante cuando explicas
historias de niñez,
o de ciencia-ficciones.
Te dejo las tristezas
que me hicieron feliz,
dos tazas sin café,
mi cavilar nocturno
y el dilema —resuelto— del origen del mundo.
Nos queda la incerteza
de difusos futuros,
y un juego de siluetas
con mil combinaciones
del tiempo juntos.
miércoles, 16 de abril de 2008
Busco el imán más grande
para atrapar momentos,
para atrapar imanes más pequeños,
parpadeos y gotas
y aleteos
o unos pasos pequeños,
o las sombras que deja en las hojas
el eclipse de luna
y mirar
si es que allí vive Dios
o San Juan, vulnerable.
Sensación de ternura,
sensación de ser nadie,
Sensación de alejarse
al planeta más alto
o a la luna más grande
y desde allí deslizarse
y pedir el deseo
a la primera estrella de la tarde.
Porque es tarde aún,
pero no es tarde.
En el cielo es tarde, sí,
en las hojas,
en las ramas,
en las venas
pero en la vida no es tarde.
Fotografía hecha en la Rambla de Terrassa, el 10 de enero 2010. De una exposición de CERN (consejo Europeo para la investigación nuclear).
lunes, 14 de abril de 2008
Lloran mis ojos cuando ven tus ojos
llorar secretamente tus heridas.
Sangran mis ojos, lloran con tus ojos
al ver sangrar coraje en tus pupilas.
Pero también mis ojos cuando miran
prenderse azul la chispa de tus ojos
se gozan, se deleitan y se hechizan
volviéndose tus ojos poco a poco.
Son parientes mis ojos de tus ojos,
son gemelos hermanos cuando lloran
y amantes cuando aprenden de la vida.
viernes, 4 de abril de 2008
jueves, 14 de febrero de 2008
miércoles, 6 de febrero de 2008
Soy de noche el sueño del pájaro extraño,
el vuelo, el árbol
seco, frío y alto.
Cuando sobre el suelo
se pierden los rayos del sol que se cuela,
soy eso, soy nada y soy tanto…
El color oscuro del asfalto nuevo,
el olor espeso,
del aire cargado, del humo
del tercer cigarro.
Soy el ansia ciega
del perro sediento que muerde en el agua
su propia silueta.
Soy el verde claro
y el rojo y el blanco, y el azul del campo.
Soy el Turko ingenuo del collar plateado.
Me busco, me encuentro,
me marcho y regreso,
me pierdo.
Soy eso,
soy nada y soy tanto…
La cortina vieja,
la ventana rota,
el cd quebrado,
el eco, el cuadro, el piso de abajo.
La idea, la pluma, el descanso.
Soy el campesino, el tucán, el cántaro,
la sed y las gotas,
la lluvia, el trabajo,
la tierra, los dedos,
las manos.
Una tarde a solas,
un momento hablando,
un libro, unas hojas,
un cabello largo.
Soy yo,
con aquello que olvido
y aquello que guardo.
Soy yo, cuando vuelvo.
Soy yo, cuando marcho.
lunes, 4 de febrero de 2008
Quiero buscar temprano una mañana
el aire fresco de un paraje puro,
llevar los pies mojados por la grama
y humedecida en fe llevar el alma
rumbo hacia la extrañeza del futuro.
Quiero sentarme al menos un segundo
junto al silencio y comprender con calma
la pena intensa de un dolor profundo,
el desconcierto de un amor confuso,
o del amor sincero, la esperanza.
Bailan danzas sin notas en mi pecho
y en mi boca poemas sin palabras
las olas de mi mar me llevan lejos
lejos de nuestra playa.
Mi voz se desmorona si se escapa
por eso no me escuchas
no porque esté callada
que de tanto gritar,
enmudeció de pronto mi garganta.
No me esperes, ten paz
y encontrarás que he vuelto
(escuché tu llamada)
y descanso en la orilla de tus ojos
con mi cuerpo de lágrima.
sábado, 19 de enero de 2008
Cerca,
como aquel instante, cerca,
como tu camisa, cerca,
rosa, seda,
como tu jardín de rosas,
como aquella tinta, rosa,
suave, cerca,
como tus mejillas,
cerca.
Lejos,
como aquellos sueños,
lejos,
como nuestras vidas, lejos,
tan lejos.
Caminar y llegar lejos
hallarse lejos,
saberse lejos,
lejos, lejos,
como el fin del mundo, lejos,
como el universo, lejos,
cerca y lejos
como los recuerdos, cerca,
como las estrellas, lejos
como pirámides, lejos
como el paraíso,
lejos.
Dentro,
como dentro de un espejo.
Como la esperanza, dentro.
Amor,
que se lleva siempre dentro,
dentro, dentro.
Como un beso
que hoy asoma desde dentro.
Tarde,
ocaso lento,
que me roza el alma,
el pecho,
que me besa el ser,
el cuello.
Como aquel instante,
cerca,
como tu camisa,
lejos,
como el paraíso, dentro
de un espejo.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
Alma gemela impuesta
mitad de una pregunta
sin respuesta.
Príncipe azul, mendigo,
extraño, amigo, hermano,
o buen samaritano.
Ven, que te espero afuera
de la fiesta,
en medio del desierto,
entre la arena,
tras rejas de lo incierto.
Ven, que a diario despierto
con la boca y las alas
medio secas.
Príncipe azul, amigo,
alma gemela a medias,
vaso medio vacío,
vida medio completa,
ven, andemos un rato
en bicicleta
y que la vida siga dando vueltas.
Alma gemela impuesta
deja ya de buscar
caballos blancos, dragones,
cenicientas.
Ven en tu bicicleta
mañana a las dos, el viernes,
cuando quieras.
Ven, que la vida espera,
que yo espero
detrás del cuento,
afuera
de la fiesta,
en medio del desierto,
en la estación del tren,
o donde quieras.
Príncipe azul, amigo,
alma gemela a medias,
vaso medio vacío,
vida medio completa,
ven, andemos un rato
en bicicleta
y que la vida siga dando vueltas.
viernes, 30 de noviembre de 2007
M’estimo tant la veu
la veu cansada
de farigola i mel,
de fred
i d’hores blaves.
Veu fosca i greu
que em crida i em demana
de contrallums de marbre
i de fulles trencades.
M’estimo tant la veu
del temps que en parla
—amb llavis humits,
frescos,
pell gelada—,
de trenta tardes mortes,
trenta nits engendrades,
sobre llàgrimes seques
de pollancres.
miércoles, 29 de agosto de 2007
martes, 14 de agosto de 2007
No me’n queda cap, de prova
i ara em falta constatar.
Tornar a escriure
lletra a lletra,
amb tinta blava i violeta
de la que ara aquesta tarda
s’ha impregnat.
Em fabrica la inconsciencia
peça a peça,
components intercanviables
d’un passat.
Unes botes, un calaix
i enmig d’Atenas i Esparta
una carta,
sense enviar.
Quatre lletras espargides,
—no en vull gaire—
uns quants retalls,
o bé el dibuix d’una branca
on els meus records es tornin
a gronxar.
No volveré a ver a Ricardo. No en esta vida. No volveré a hablar con él. No con estas palabras. Era enorme de tamaño, pero ligero. Sutil. Alado. Rondará por mundos para él fascinantes, para mí desconocidos, para muchos inexistentes. El viento suave y cálido que entra por la ventana se me antoja su voz. Esta noche quiero soñar una acuarela.
Veo las noticias mientras tomo el café de la mañana. ¿Por qué es tan importante un dibujo más o menos gracioso, o el hecho de que un pequeño se sumerja? Relaja pensar que no haya cosas más urgentes. O bien, preocupa.
El caso es que vuelvo a escuchar el mismo sonido. Aleteo, pero esta vez más fuerte. Una paloma ha encontrado solaz en la galería. Plácida ella (o él), descansa debajo del tendal. Mi presencia no le altera. Parece a gusto. Parece no preocuparle a dónde va, ni de dónde viene. De momento descansa, nada más. Cogiendo fuerzas, quizá, para el siguiente derrotero.
Me inspira que en la misma semana dos seres alados se cruzaran en mi camino. O yo me cruzara en el suyo. Siempre he creído que los seres humanos podemos volar. Por razones prácticas sin embargo, dejo a la ciencia la tarea de demostrarlo. Pero el dolor de espalda, ese que cuesta a veces localizar y definir, puede ser de las alas —del espíritu, claro. Puede ser un aviso de que nos falta ligereza, de que nos falta volar.
¿Aleteo? No tengo un oído agudo, pero conozco ese sonido. Aleteo. Sentirse atrapado en un lugar. Cerré las puertas, después los ojos. Aleteo. Silencio. Aleteo. ¿Cómo pudo este ser alado llegar allí? Curiosidad, hambre —amor incluso— pudieron llevarlo a meterse en lo que pensó un destino. Destapar el cajón del extractor era la parte fácil. Más difícil era que el pájaro —pequeño y asustado—, me entendiera. Pero si yo percibí su aleteo, él entendería mi señal. Salió y revoloteó. Cayó confundido. Dejé semillas, agua y la puerta abierta. Comió realmente poco.
Y voló.